Y me encontré pensándote en medio de aquella madrugada. Acostada en mi cama y abrazando mi almohada, recordé ese calor que me daba tu cuerpo al dormir abrazados. ¡Oh, maravillosa sensación de envolverme en tus brazos! Cada minuto que pasaba, recordaba los detalles que tenías conmigo. Me sentía segura, amada… ¡me sentía viva! Cogí mi celular y observé con melancolía cada fotografía que encerraba un momento juntos. Cada sonrisa tuya, evocaba un sentimiento que fluía a través de mis ojos en forma de lágrimas amargas.

Nunca supe cómo dejarte ver que yo también sentía amor por tí. Me enseñaron a aceptar amor, mas no a demostrarlo y mucho menos decirlo. Me arrepiento tanto de no haber podido aprender a mostrar sentimiento alguno. Quizá me creíste indiferente cuando me dijiste que yo jamás sentí lo mismo por tí. Quizá todo sería distinto si yo no fuese tan simple en mi forma de expresarme. En tanto tiempomjamás logré mostraarme menos fría hacia ti, y tú no comprendiste mi imposibilidad para derribar el muro que sin querer se había edificado en el horizonte que rodea mi pequeño mundo.

Quizá nunca fui hecha para tí. Me sentí una especie de máquina que no podía demostrar afecto. Por más que adoraba tus abrazos, tus besos, tus caricias, no podía hacer recíproco todo aquello. Te cansaste de esperar. Te cansaste de dar y no saber cómo recibir lo que yo no sabía cómo dar. Te cansaste y lo entiendo. Cada lágrima que rebosa de mis ojos, adaricia mis mejillas recordándome todo lo que no te pude mostrar. Supongo que tuve miedo… Quizá yo misma me perdí.

Aquella madrugada se volvió la más fría en mucho tiempo. Con la poca fuerza que me quedaba, logré alcanzar mi sábana, enrollarme bajo ella enjugándome aquellos sentimientos y consolando mi alma con aquella canción con la que una vez tu voz maravillosa me acarició el alma….
image

Anuncios