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Y así, sin querer, me enamoraba de ti… El asunto inició al conocerte. En aquellos días, simple y sencillamente me atrajiste de una manera en que las mariposas muertas de amores pasados decidieron cobrar vida nuevamente. Descubrí que no solo la presencia que de ti se sentía era lo que me hipnotizaba… Fuiste quien, poco a poco, con tu tantos malabares para ayudarme y tus sencillas pero significativas atenciones, hacías que mi corazón se paralizara y el rubor se apoderara de mis mejillas.

Me negaba a dejarme sentir algo por ti. No porque no quería sentirlo, sino porque no debía. Tu significabas todo aquello a lo que tanto huía… Todo aquello que tanto mal me hacía… Eras casi perfecto para mi, pero tu corazón se ha atado al de alguien más hace mucho tiempo, y el mío ha permanecido libre e indómito desde que tengo recuerdo. Las diferencias entre nosotros son abismales. Tú ya tienes tus planes trazados y muchos de ellos ya completados, mientras yo apenas voy iniciando en la carrera de la vida. Las diferencias de edades no son muchas, apenas y nos separan un par de años, sin embargo, me superas en conocimiento y experiencia cual si hubieses vivido más de dos décadas de las que yo he vivido.

Y ahora te tengo cerca. Te tengo tan cerca que tu aroma se cuela por mis poros, se adhiere a mi ropa y a mi piel, aún estando a unos metros de distancia. Trato de ignorar todas tus señales, pero tus palabras intervienen y de tus rosados labios fluyen esas palabras cargadas de conocimiento que me hacen admirarte y quererte para mí cada vez más. Cada día me muestras aquello que yo tanto buscaba para mí… Cada día me muestras aquello de lo que tanto huí…

Lo más curioso de todo esto es que, en ocasiones, simulas sentir lo mismo. En ocasiones me das la impresión que tus brazos pueden ser solo míos, que tus labios pueden posarse sobre los míos y que tus caricias me consentirían solo a mi. Pero sé que nada de eso importa pues la situación entre nosotros no se puede dar. Por más que anhele que me des ese beso, no puedo permitirme sentir nada por ti… Por más que desee que me digas que eres para mí, no debo esperarlo. Y, como antes ha sucedido con amores pasados, me desprenderé de tí, me anestesiaré de ti hasta no dejar huella de que alguna vez te di entrada a mi corazón.

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