Etiquetas

, , , ,

Nunca tuve más ganas de gritar, en mi vida. Gritar como si quisiera que el mundo entero me escuchase. Gritar tan fuerte que el mismo universo me vería y trataría de consolarme. Así, de intenso, como si me desgarrara de dolor al recordar una y otra vez esas palabras que tanto daño provocaron. Me contengo. Tomo un respiro. Intento no pensar en lo ocurrido, y me mantengo en pie. Doy apenas unos pasos en falso. Me tambaleo y estoy casi al borde de caer sobre el frío asfalto.

Lo sabía. Ya sabía que si juntaba esas piezas, la siguiente explosión cambiaría todo lo que siento. Aunque mis voces me lo decían a gritos, no quise entender. Me negaba a creer siquiera en la posibilidad que eso fuese cierto. Se volvió costumbre creer lo que no era cierto y borrar las verdades. Se volvió costumbre decirme a mí misma que estaba bien creer en ti.

 

Anuncios