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Te volviste inmortal. Al menos en memorias, lo hiciste. Una escritora, una artista, se ha enamorado de tí. Y heme aquí dedicándote, nuevamente, una secuencia de palabras que, juntas, llevan a contar a los demás qué es de un ser tan particular como tú. No solo se plasma cómo me volví “extrovertida” y me senté a desayunar a tu lado aquella mañana que nos conocimos, solo por el simple hecho que no quería comer sola, y quería conocer siquiera a una persona en esos primeros días de un peculiar año.

Ahí te conocí. Si. Fui un ser un tanto extraño ante tus ojos. O… ¿Me equivoco? Lo dudo. Me veías con esos ojos cual ser humano que ha tenido un encuentro cercano del tercer tipo con un “extraterrestre”. Te observé en días anteriores,y solo pensaba que resaltabas más que los demás, contrastando con el típico fenotipo con que me encuentro a diario. Eras, y eres… diferente.

Desde mi sesgado punto de vista, siempre serás interesante, diferente. Quizá me ha faltado por mucho conocer un poco mejor tu personalidad. Te analicé desde ese primer instante, y te volviste aún más interesante. Tenías un encanto, un brillo, que hace volver la vista aún cuando se quiere disimular y eso lo sabes mejor que nadie.

Te volviste inmortal y ni siquiera lo has notado. Quizá mi imaginación ha echado a volar más allá de lo normal… y me río en mis adentros ya que es algo que sucede a menudo. Suelo escoger un personaje característico y transportarlo a una nueva dimensión, en la cual comienzo a crear diversas historias. En ocasiones le vuelvo aquel valiente héroe de las historias de épocas medievales, aquellos que luchaban con dragones por honor y que rescataban una hermosa doncella, o aquellos que volvían triunfantes de una batalla en la que conquistaban una nueva nación mientras salvaban su propio reino.

He de confesar que por mi imaginación te volviste inmortal. Por mis escritos, mis historias, mis cuentos, mis pinturas, mis dibujos. Te volviste inmortal pues vives muy presente en aquellas obras de arte que se crearon en el momento en que nuestras vidas se cruzaron y, aunque no seamos nunca parte de la vida del otro, seguirán existiendo por una eternidad.

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