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Déjame conocer tus historias. Quiero saber qué caminos te han labrado esas cicatrices en la piel y el alma. Cuéntame, una a una, las frases que surgen en las noches del inspirador insomnio que constantemente acecha tu habitación. Sé que en ocasiones Morfeo no ha llegado hasta ti o, incluso, tú mismo le has echado de tu lado.

Cada noche, tu musa te besa en los labios, encendiéndolos con brillantes historias. Cada noche te vuelves navegante de nuevos mares infinitos. Surcas uno a uno, conociendo nuevas tierras y disfrutando aventuras. Descubres una nueva perspectiva de la vida plana y vacía que nos han vendido desde pequeños, y que una vez aprendimos a despreciar. Descubres los matices que una vez nos negaron.

Sé que has visitado mundos en que la razón no es más que un muro que limita el potencial con el que fuimos dotados, desde la concepción, por el simple hecho de existir. Mundos llenos de inigualables texturas, formas, colores, olores y sabores. Mundos que, para un ser humano ordinario que ha dejado de ser creativo y se ha vuelto plano y del montón, no son más que locura disfrazada de caramelo.

Y te preguntas ahora: “¿Cómo sabes todo esto?”. Pues bien, lo sé porque yo también estuve ahí. Mis labios también fueron encendidos con historias. Mi mente se abrió como un paracaídas y recobró las infinitas dimensiones con que fue creada. Pisé cada centímetro de las nuevas islas conquistadas, situadas en los mares que navegué, y vi lo que nadie más ha logrado, ni logrará mientras se niegue a cruzar el muro de la razón.

Déjame conocer tus historias para poderte mostrar, en total libertad, las palabras que tatué en mi alma. Te dejaré ver esos conjuntos de palabras que nos llaman a estar juntos, y que a la vez repelen nuestros cuerpos. Palabras que ya no serán solo simples palabras. Palabras que definirán, una a una, dónde terminas tú y comienzo yo. Ésas que nos dan la identidad que tanto hemos luchado por recuperar, aún a costa de nuestra propia versatilidad en el campo de la creación. Esas con las que somos quienes realmente queremos ser y no en quienes hemos sido forzados a convertirnos a través de la historia.

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